En junio, el Fundo La Pampita se transforma. Las mañanas aparecen con escarcha sobre los pastizales y los animales se congregan cerca de los corrales buscando el calor del sol cuando asoma. En Aysén, el invierno no avisa: llega con neblina baja y vientos del sur que doblan los canelos. Para nosotros, el cuidado del ganado se convierte en el eje del día. Salir temprano a revisar el estado de los potreros, verificar que el agua no se haya congelado en los bebederos y asegurarnos de que cada animal tenga suficiente forraje son las primeras tareas de cada mañana en la Patagonia.
En el Fundo La Pampita, los animales son parte del paisaje cotidiano — especialmente en los meses de frío.
El vínculo entre las personas y los animales en una estancia como La Pampita va mucho más allá de la producción. Hay animales que llevan años con nosotros, que conocen las voces y los pasos de la familia, y que forman parte inseparable del territorio. En el sistema agrosilvopastoril que manejamos en Aysén, los animales cumplen un rol fundamental: mantienen las praderas en equilibrio, contribuyen a la fertilización natural del suelo y permiten que el bosque nativo conviva con los potreros sin competir. En invierno, esa relación se vuelve más cercana e intensa: cada tarde hay que reunirlos, contarlos y asegurarse de que ninguno quede expuesto al temporal.
Si tienes curiosidad por conocer cómo funciona el manejo de una estancia en la Patagonia chilena, o si te interesa el sistema agrosilvopastoril que desarrollamos en el Fundo La Pampita, te invitamos a escribirnos. Cada invierno nos deja nuevas lecciones sobre el territorio, los animales y la forma de vivir en Aysén, y estamos siempre dispuestos a compartirlas. Puedes contactarnos desde esta misma página o seguir leyendo el blog para conocer más sobre la vida en la Patagonia profunda.